Carta suicida de un coach motivacional 

Literatura
noviembre 6, 2019

ESCRIBIR ES IRONIZAR

 

Por Marlene Amaya (Guionista / Espertanto)

 

Queridos seguidores,

Lamento informarles que el día de mañana no podré presentarme a nuestra última sesión porque estaré muerto. Creo que les debo una explicación, o por lo menos ese es el protocolo de las novelas y películas.

Tal vez se pregunten el porqué de mi decisión. Debo confesar que la tomé hace 10 años desde que me convertí en coach y los conocí a ustedes. Es más, ustedes son los culpables, no yo. Ustedes con sus mediocres vidas, sus patéticos esfuerzos, sus ridículas y aburridas personalidades, sus nefastas actitudes de víctimas y sus pequeñísimas mentes que creyeron necesario seguir a una persona que bautizan de Mesías para que los guíe y ayude a reencontrar las ganas de vivir porque son lo suficientemente pasivos e irresponsables para lograrlo por sí mismos.

No lo voy a negar, me divertí. Recuerdo con mucha gracia ver sus acartonadas y petrificadas caras mientras daba mis discursos sobre el sentido de la vida, y lo mejor de todo fue cuando vaciaron sus cuentas de banco para hacerme tan rico, que dejé de trabajar como periodista, para dedicarme a jugar Dios.

La parte fea es cuando me di cuenta de que mi trabajo ya no es necesario porque nunca pudieron tomar su vida en sus manos, ni podrán hacerlo. Siempre quieren seguir a alguien que les diga qué hacer, incluso, qué pensar. No hay remedio, ni para ustedes, ni para el mundo, ni para mí. Desperdicié mi vida en intentar guiar a otros y me olvidé de mí. Ahora soy como ustedes, he perdido la razón de mi existencia y las ganas de vivir; pero por lo menos ahora tengo el control de algo mucho más fuerte, mi propia muerte.

Como siempre digo: “siempre te puedes salvar” … y me salvé.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *