NOCHE EN UN DEPARTAMENTO DE LA COLONIA ROMA

Literatura
octubre 11, 2019

 

 

Por Mateo Mansilla-Moya 

 

Para Ale, Mich, Manuel y quienes lo presenciaron

 

 

Pintamos con magia negra
y brujería
un departamento
en la colonia Roma
y actuamos un laberinto
como para poder hallarnos.
La noche naranja
que se alzó con textura
de piedra
no logró colarse
por la ventana
para sentarse a nuestro lado
porque para nosotros no era tarde
era tan solo
la hora en que
nuestros fantasmas,
sin rascar paredes
y sin tirar monedas,
se manifestaban
en la forma del dolor.
Conversamos a través de ellos
y al final los ignoramos
sacándolos del discurso
y de los cuadros
en los que nos enmarcamos.
Tomamos té y comimos pastel
como parte del eterno rito
que implica sentarse en círculo
y conjuramos las palabras
que terminaron por hermetizar
en un mar de oscuridad
nuestra caja de luz
una caja de calcetines dispares
y paisajes de óleo
en los que pensamos lo infinito
porque era ahí
donde lo guardábamos.
Pero una ráfaga
de viento helado
lo quebró
suplicándonos
que volviéramos a la noche
y tornó al departamento
en un recuerdo
deshabitado.

 

 

 

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