Selección poética de la poeta colombiana Valentina Rojas

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diciembre 18, 2019

 

LLUVIA

 

                                 El primer invierno fue un derrumbe.
Una tierra dibujada con un trozo de carbón.

Andrea Cote

 

                                              

                                                                      

He llegado a pensar que la lluvia son los pasos

que dejan las personas ausentes,

el trueno es el sonido de su partida

y ese frío que queda se traduce en vacío.

 

 

LÁGRIMA

 

Llorar como un cacuy, como un cocodrilo…
               sí es verdad que los cacuíes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar

                                                                     Oliverio Girondo

 

Dejarse fecundar el hígado de tristeza.

Sentir el dolor en el fluir de cada jugo gástrico.

Tener los pies cansados

de tantos caminos,

de tantas raíces.

 

Sentimientos poro a poro, latido a latido en la garganta.

En el grito.

Surgir de las palabras, germinar en la mirada.

¡En las lágrimas!

 

Llorar una partida de ajedrez

llorar al nacer, llorar desnudo frente al espejo,

llorar la risa, las palabras, el sexo, llorar la vida,

llorar, llorar el llanto.

 

V

Las palabras se entrecortan,

las hojas se han quedado vacías.

El corazón late cada vez más lento.

Los labios fríos…

 

y esa hiel venenosa recorriendo el cuerpo.

Esta vez el ataúd es de carne y hueso,

 

más fuerte que el mármol

pesado, mohíno,

resguardando… ¿El alma?

 

Justo frente al espejo,

esta vez

el ataúd es de carne y hueso.

 

I

 Los pájaros rojos partieron con las brisas de invierno,

ha llegado la hora de que mi cuerpo se enfríe y se abrace a la tierra.

Podría quitarme los zapatos y salir corriendo al mar.

Huir de las lenguas de fuego al otro lado de mi puerta

desnudarme y atravesar el espejo,

desnudarme y mojar el reflejo.

 

Abrir los brazos al viento y habitarme en silencio.

 

III

Sentirme tierra y sentirme cuerpo;

ajena en la misma habitación.

 

Extraña a los ojos que miran

entre la profundidad,

entre las luces ocultas.

Luces que duermen en la sombra.

 

Y me siento cuerpo putrefacto en la fosa,

tierra dormida, silenciada.

 

Tierra y cuerpo

en este baile de miseria

en medio del tedio, la multitud… el suplicio.

 

Sentirse cuerpo con voz,

sentirse tierra llena de memoria

que padece en este tiempo de muerte.

 

Cuerpo entre las ventanas del tiempo,

tierra que entre ecos se levanta.

 

PARA EL ABANDONO Y EL ÉXTASIS

 

Ingredientes: Ser lágrimas, cólera, dos copas de amaretto, un reloj, anhelos, ausencia, sal, esencia y otros que desee agregar.

Siéntese en una olla grande, saltee con lágrimas durante tres minutos

Imagine, sueñe.

-Agregue cólera, dos copas de amaretto y cuando hierva incluya un reloj y anhelos.

– Deje cocinar a fuego lento durante siete minutos, sazone con ausencia y sal.

– Mezcle los ingredientes durante dos minutos, regurgite y vierta su esencia.

Baje el fuego, asegúrese de haber agregado antes de servir sus sentimientos más puros, las despedidas bohemias; los desgarradores suspiros, las palabras no dichas y lo paradójica que puede ser la existencia.

Servir en un tazón o en su vida.

Como usted prefiera.

 

ÍMPETU 

Ser la furia del sol, latir con la vehemencia de las olas del mar,

soñar con las brisas del bosque.

Ser tormenta y rayo, felicidad absoluta y al tiempo, llanto insaciable.

 

COROLARIO

Se me adhieren los sentimientos al cielo y veo como se transforman en nubes grises.

Se adhieren los sentimientos al barro … ¡y como pesan!

Se me adhieren los sentimientos al espejo y el reflejo se convierte en agua.

Se me clavan los pies en la tierra….

Ya no hay voz en esta voz ni luz en la ventana.

 

A LA SOMBRA DE LOS DÍAS

Ciertos días me levanto

y me siento ayer.

No rompo las ventanas.

 

La invasión nocturna me deja en un círculo de estrellas

dando vueltas y vueltas.

Cómo no perderme en esta melancolía.

Los fantasmas hablan en voz baja y me recuerdan quien soy:

Cielo oscuro bajo los pies.

 

Corrí tras los pajarillos muertos que habitaban en mi memoria,

pero ya

era demasiado tarde.

 

ORIGEN 

Ya no dan su cara al sol

los girasoles ciegos

 

Hay marcas que pesan en la piel.

Me refugio en la danza salvaje

y hablo de los rostros sin nombre.

 

Ventanas cerradas y calles despobladas.

 

Reflejos vienen del cielo y enceguecen

recuerdos del frio celestial que bañan al cuerpo desnudo.

 

La tierra me acoge.

Yo la abrazo

y yacemos juntas.

 

EXTRAVÍO

 

A Johana

 

Tememos contar la historia de aquella puerta que no pudimos abrir,

la tierra en la que fuimos sembradas.

No nos pertenece amapola

y las palabras que salieron de nuestras bocas

ya no nos recuerdan.

Renombra aquel día que nuestros ojos

vieron la luz al final del túnel.

 

HERIDA

Era una noche fría

cuando las llagas de los pies comenzaron a hablar.

Recordaban la brisa y los pasos firmes.

¿Dónde fue a parar el galopar del pecho?

Ya no sonaban más las armoniosas melodías.

El mar no era furia,

sino un manso llano de color azul.

 

 

 

Valentina Rojas (1998), Envigado – Colombia.
Estudiante de Licenciatura en Humanidades y Lengua Castellana de la Universidad de San Buenaventura de Medellín.
Ha sido publicada en la antología de mujeres poetas “La Jaula se ha Vuelto Pájaro” de Fallidos Editores. En la antología “100 mujeres poetas” de Nueve Editores, también fue publicada en la edición N°5 de la revista Ágrafos de la Universidad San Buenaventura y en algunas páginas web. Ha participado en diversos eventos de poesía de carácter local. Además participó en el Festival Alternativo de poesía de Medellín y en el Encuentro Internacional de Poetas al Viento. Invitada como exponente en la 13° Fiesta del libro y la cultura de Medellín.

 

 

 

 

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