NOTAS SOBRE JOSEF K., un ensayo de Manuel Jorge Carreón Perea

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diciembre 14, 2020

NOTAS SOBRE JOSEF K.

 

El libro El proceso Kafka es emblemático por su personaje principal: Josef K. Al igual que otros personajes de Kafka, Josef K. es un sujeto cuya situación en la vida es simple, ya que radica en una rutina laboral enmarcada en sitios y lugares que tienden a volverse parte integral de la misma anatomía del sujeto.
Lejos de caer en descripciones físicas llenas de detalles, la imaginación del lector es puesta a prueba pero casi de manera invariable, sobre todo por la letra K, nos imaginamos al mismo Kafka como la figura del protagonista. Lo anterior no es súbito, ya que dicho literato plasma en sus obras una parte de su vida sin caer en una autobiografía (basta recordar Carta al Padre, que resulta más un reclamo que una mera descripción de vida).
Al comienzo de la obra, K se encuentra con el hecho de que dos sujetos le notifican que ha cometido un delito y que por ende será llevado a juicio. Lo curioso es que no son oficiales de la Ley o burócratas de un juzgado aquellos que le imputan el crimen, sino más bien sujetos comunes y corrientes
Josep K se encuentra sujeto a un juicio ante un delito ficticio y que desconoce, cualidad que comparte con el tribunal que lleva a cabo el proceso, ya que nunca conoce a ciencia cierta de que se trata todo, por lo cual abandona la seguridad de su cuarto para trasladarse a las oficinas en donde será juzgado sin llegar a comprender que sucede, pero que a la vez le otorga comodidad y una alternativa al tipo de vida que llevaba.
Lo que está de fondo en este personaje es el reflejo de la angustia que vivían las personas sobrevivientes de la Gran Guerra, que vieron como sus vidas se modificaban en menos de un lustro.
Considero que lo que está de fondo en el semblante de este personaje es la situación de vulnerabilidad del ser humano ante un mundo que resulta incomprensible y que además se postra como el único posible. Algo similar a lo sucedido con K es lo que les acaeció a miles de sujetos que al concluir la Primera Guerra Mundial vieron desaparecer sus Estados y Naciones y por ende perdieron toda capacidad de reconocer su situación jurídica, lo que los llevo a ser “despojados” de todo rastro de humanidad y, tal como sostiene Hanna Arendt en Los orígenes del totalitarismo se vieron en la necesidad de delinquir para que al menos se les reconociera su situación jurídica, es decir, al ser criminales volvían a ser humanos.

 

Manuel Jorge Carreón Perea es servidor público.

 

 

 

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