En la tierra de Adat, un cuento de la escritora y periodista Irma Gallo

Literatura
octubre 30, 2020

En la tierra de Adat

 

Para Margaret Atwood, por la inspiración

 

 

En la república de Adat (que antes no se llamaba así pero ya no importa cómo, porque todos los registros de un mundo anterior desaparecieron) las mujeres se levantaron en armas inspiradas en la comunidad china de las mosuo, a las orillas del Himalaya. Tras siglos de dominación masculina y, después de algunas semanas de cruentas batallas (esposas contra esposos, hijas contra padres, hermanos contra hermanas, y todas las combinaciones posibles), en las que murieron de uno y de otro bando, ganaron la revolución.

De inmediato asumieron el control político, económico y social, y tal como se esperaría en una circunstancia como esta, promulgaron nuevas leyes. Quizá la más importante, de la que se desprenderían todas las demás formas de organización social, fue la siguiente: sólo los hombres pueden y deben pasar por el embarazo. Las mujeres no. Nunca más.

Las matriarcas en el poder decidieron que ya habían sido más que suficientes los siglos en que las mujeres eran obligadas incluso a parir contra su voluntad, y que ahora ese papel debía corresponder a los hombres, quienes tendrían bebés que saldrían (con todo y su cabezota) por el ano. “¡A tomar por culo!”, fue lo que seguramente pensaron cuando estaban discutiendo esa ley.

Para lograr que su nueva ley no se quedara en palabras muertas buscaron a las mejores científicas especializadas en genética. Después de realizar cientos, miles de exámenes y entrevistas, encontraron a una joven que tenía tan solo un año de haber concluido la especialidad. Se llamaba Bioma, y junto con un grupo de urólogas, ginecólogas y cirujanas plásticas ideó la manera de quitarle a los individuos del sexo masculino la posibilidad de producir espermatozoides, para luego implantarles úteros y ovarios.

Implantadas desde el nuevo genoma humano, estas características pasarían de generación en generación, para no tener que estar operando a cada individuo que naciera, porque seguramente resultaría, además de muy cansado, excesivamente costoso.

Las mujeres también fueron intervenidas genéticamente para que sus cuerpos fueran capaces producir espermatozoides, además de conservar su útero y óvulos intactos.

De esta manera se convirtieron en el género con “todos los ingredientes para crear un bebé” pero desde entonces ninguna, jamás, se embaraza, porque existe la pena de muerte contra cualquier individuo que no sea del sexo masculino y lo intente.

Esta absurda ley lleva el nombre de Bioma, como homenaje a la genetista que la hizo posible que, sobra decirlo, se convirtió en la científica más respetada de Adat.

Han pasado poco más de dos décadas desde la revolución de las mujeres. Lula y Jim nacieron bajo este régimen. No conocen otra forma de vida. Son jóvenes y se aman. Ella tiene 22; él, 20. Desde hace unos meses, sus padres y algunos otros parientes y amigos metiches (porque, ¡mala noticia! eso no se va a terminar con la fundación de nuevas sociedades) comenzaron a presionarlos con que se casen y tengan hijos.

Pero Jim no tiene nada de ganas de ver cómo se deforma su cuerpo por un embarazo y mucho menos de cargarse de la responsabilidad de ser padre de tiempo completo. Quiere viajar, probar éxito en su carrera de fotógrafo; confía en su talento y sabe que es capaz de llegar a más.

Lula, en cambio, sueña todos los días con un bebé.

A pesar de su juventud es una exitosísima asesora financiera, reconocida en los más altos circuitos en los que se mueve el “big money”, y de donde sale la mayoría de sus clientes.

Pero añora ser madre: hacerse responsable de un ser humano indefenso, moldearlo a su imagen y semejanza, y también, por supuesto, proveer para él.

Sin embargo, en igual medida ama a Jim y siente que no podría vivir sin él. Cada vez que le menciona el asunto de “formar una familia” él se aleja un poco más. Teme que si se siente más presionado decida terminar con ella.

Un día, Lula no aguanta más y lo encara:

–Si fuera quien tuviera que cargar al bebé durante nueve meses en mi cuerpo, amamantarlo y a la mejor poner en pausa mi carrera (por un rato, nada más) para cuidarlo, ¿aceptarías formar una familia conmigo?

–¡Estás loca!– replica Jim de inmediato. –Cállate. No digas esas cosas en voz alta; te enviarán al paredón si te escuchan.

–A estas alturas me da lo mismo. Si no puedo tener una familia contigo, el hombre que amo, mi vida no tiene sentido.

–Pero Lula, no te entiendo. ¿No amas tu carrera?, ¿no eres feliz haciendo montones de dinero, recibiendo todos esos premios y reconocimientos?

–Por supuesto. No pienso dejar mi carrera. Por eso dije: ponerle pausa. ¿Qué, no me escuchaste? Además tú ya dejaste muy en claro que no quieres tener un bebé.

–Bueno, no por ahora.

–¿Y después?

Jim no responde. Se le queda mirando sin saber qué hacer. Se niega a ceder pero la ama demasiado como para imaginar la vida sin ella.

Se plantean tácitamente una tregua. Abren una botella de vino. Es un Nebbiolo que la madre de Lula les trajo la última vez que fue a visitarlos. Se sorprenden de lo delicioso que está. Brindan y se besan con las mismas ansias que la primera vez. Hacen el amor en la alfombra, junto al fuego que arde en la chimenea.

Entonces lo deciden: huirán durante la madrugada, cuando los guardias de la ciudad estén somnolientos. Están dispuestos a todo, incluso a iniciar una nueva revolución para poder ser aquello que anhelan y vivir como se les dé la gana.

Ella irá vestida de hombre; él, de mujer. Total, ella siempre ha tenido gestos (y algunos rasgos) masculinos y a él no le disgusta nada la idea de usar uno de los vestidos de ella (que, por cierto, le quedará espléndido).

Quizás, si llegan a cruzar vivos la frontera volverán a ser ellos mismos… O quizá no.

 

 

Irma Gallo, (Ciudad de México, 1971). Fui reportera en ​Canal 22 ​y conductora de ​Semanario N22​ en el mismo canal. Gané el ​Premio Nacional de Periodismo Cultural René Avilés Fabila 2018​ con el programa: ​Pita amor, un recuerdo mantenido. H​e colaborado para ​sinembargo.mx​, Gentleman México, Gatopardo, Variopinto, Newsweek en Español​, ​El Universal, El Gráfico, Literal, Latin American Voices, Revista Este País ​y ​mexico.com.​ He publicado los libros Profesión: mamá​ (Vergara, 2014), ​#YoNomásDigo​ (B de Blok, 2015) y ​Cuando el cielo se pinta de anaranjado. Ser mujer en México​ (UANL, 2016). En coautoría con Miguel Ángel Gallo Tirado he publicado: ​Introducción a las Ciencias Sociales. Enfoque de aprendizaje basado en competencias​ (Ediciones Quinto Sol, 2011), ​Transformar mi comunidad. Ciencias Sociales 2 por competencias​ (Ediciones Quinto Sol, 2011), ​La docena trágica y el regreso del PRInosaurio ​(Ediciones Quinto Sol, 2015), ​Las desventuras de Trumpenstein​ (Ediciones Quinto Sol, 2018). También participé en la antología ​¿Por qué escribo?-Hay Festival-​ (Gris Tormenta, 2018).Fundé y dirijo el sitio web literario La Libreta de Irma, desde 2016: https://bit.ly/34H4BOF

 

 

 

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