Selección poética del escritor poblano Javier Gutiérrez Lozano

Literatura
mayo 18, 2020

CARTAS A ADMIRA

Vrbanja most

Detrás de este poema existe un hombre
que no le teme a todo lo perdido,
un hombre que prefiere ser fantasma
a aferrarse a la luz que emite el miedo
en una habitación donde habitan las sombras.

Está llena la vida de cobardes
y sostienes la mía entre tus dedos:
las manos de los hombres pudieran ser la muerte.

Aquí nadie está exento del temor;
en estas calles hay metralla y sangre que me obliga
a detenerme,
y puedo decidir cambiar el rumbo y no cruzar
-la vida ofrece varias direcciones-
pero no existe amor que salve a los cobardes.

Recuerda, si me pierdo en el trayecto,
lo haré buscándote.
Creer en el amor por encima de todo
nos volverá inmortales.
Siempre he creído en ti.

 

SEIS DE ABRIL

Ulica Maršala Tita

Los hombres que no conocieron la guerra
que su noche no repite los sonidos de metralla
que jamás entenderán
que tú y yo, que nosotros,
hicimos el amor para olvidar nuestras heridas

son los mismos que hoy visten
esta ciudad de rojo
con once mil asientos
que podrían ser cualquiera excepto tú.

Ajenos a la muerte,
muy lejos de la vida,
qué importa que sea abril
si tú no estás.

 

EBENEZER

 
Existe una brecha oscura entre
el espejismo de luces que señala la ciudad
y el abarrotado golpe de silencio que se oculta
rojo en las cortinas.
Porque esta gente nueva, ingenua y sorda
a tu bramido encadenado,
sabe que dijiste rojo
por lavar su sangre,
que has dicho negro
porque negra es la piel y el cinturón
que lacera a una cicatriz apagada.

He venido desde lejos
a escuchar el rumor de tus cenizas arder
mientras la boca del animal herido
es sepultada bajo el asfalto de esta urbe
que crece en desmesura.

 

PAERDÍS

 
Dime, Dios,
tan sólo,
que en la carne de tu reino
el pecado original no
lo hereda el prisionero desde el vientre.
Que en tus calles más febriles
la sangre de los perros
no se bebe en copas largas
ni corre cuesta abajo
el llanto de una virgen mancillada.

Dime, Dios,
tan sólo,
que nadie nace de mi costilla

que éste no es sitio de los hombres.

 

 

LUCES ÚLTIMAS

A mis abuelas

 

Desde este lado de la muerte
donde el origen es apenas el camino de las cosas,
te escribo a ti, al ausente,
al de rostros de mujer y olor quebrado,
para firmar con la sangre que aún me pertenece
el común acuerdo de vivir entre las luces de esta casa.

Te diré, piel tatuada por la tierra,
ojos nacarados de laguna,
que arrojar el tarot boca arriba
ha dejado la mesa llena de colores,
de movimientos limpios,
de tan pueril su simpleza
que sólo esta realidad onírica le reconoce.

Te escribo a ti, vela que se extingue de mis pocos años,
moneda árida,
sorbo de pulque y de palabras.
Y también a ti, hija del mundo,
sublime belleza enmascarada,
piel traída del desierto,
para que con estas manos que son tuyas también,
blanquísimas como tu ofrenda,
salvemos para siempre el futuro de nuestra morada
este pedazo de finitud que devuelve
al camino eterno que nos une.

Que este contrato
firmado en el suelo que conecta a todos
nuestros tiempos,
se haga crecer la vida,
el fruto universal y el gozo
en los rostros del amor que ya conoces
y en los nombres aún por venir.

Hechicera de brillo pertinaz
maestra de la insurrección,
derrame y entrega de cual sea mi complacencia,
gato pasajero de mi infancia,
vuelve largo este camino de la muerte,
ilumina cada habitación con tu gracia pura,
incluyendo aquellas luces últimas
que permanecen cuando todas las demás se apagan.

II

Cuando de ti y de tu rostro magullado
viene la sangre de una mujer
que no sabe que por dentro sangra,
y cuando de tu escondite viene
el llanto tu refugio, mi piel,
mi cicatriz condenada, tu nombre
tallado en los contornos de la herida,
y cuando de tu herida se derrama
el aguacero de un palo enfurecido,
la voz de madre que en tus dientes
se torna en aullido la promesa,
cuando el oro se vuelve moneda prostituta
ante la mano que ha escupido con
las uñas tu desgracia.
Cuando vienes y lloras en mi tacto
y vuelve tu nombre a mis pies, mi hombro
y mis costillas,
y aun cuando eres ingrata y desfigurada empresa
que apaga con saliva esta volcada lumbre
de mi espalda,
y cuando no piensas en mi nombre
y soy tu ajeno, el vestigio
de tu dolor repentino,
y cuando soy tu sangre impura, tu alcoba,
tu ausencia y tu propio cuerpo,
cuando soy
el gesto vil del arrepentido.
Cuando vienes
-violenta misoginia de las ramas- a mí
con las piernas y el vientre rasguñado,
con la pena y podredumbre que desgarra tu sexo,
tu piel mordida por las fieras,
la mandíbula que ha sido tu llave y tu candado,
tu cárcel, la más carcomida de las puertas,
la mazmorra de tu verdadero nombre.

Allí, cuando vienes sin palabras,
en el puro ultraje de tu cobardía;
cuando vienes a mí siendo más pequeña
y la vida parece marcharse de tu palma abierta…

vuelvo a amarte.
Porque vuelves dulce y diminuta,
porque tu voz está en mi boca ensangrentada,
porque ya desde hace tiempo
pinté con la punta de tus dedos
la diana más valiente en mi pecho.

 

XXIII

Ahora y hoy, que me estoy yendo,
que pulso una vez más
vuelvo a ser en tu boca ya rendida,
que unto entre las llagas
este capricho de nombrarte,
de apesadumbrarme
en tus hallazgos repentinos,
de extraviarme entre el silencio
donde no debí llamarte,
soy de nuevo la página, el principio,
el amarillo cuerpo de tu desventura,
la sal debajo de las uñas,
el anticipado juicio
en el que sólo soy testigo
y me queda así, por hacer,
cerrar la boca,
tragarme entre moscas y gestos
lo que de mí sobró,
el puñado de inocencia
que en tus manos fue mi anhelo
y me fui quedando entre tú y nadie,
y a mi cuerpo lo vistió el abismo
cuando hallé a mi palabra
un pájaro de nada
un recordatorio del vacío,
una cruz,
alguien que no soy yo.
Y entonces así,
a patita suelta y muy despacio,
como si la mañana cupiera
en un sorbo de cuchara,
como si no alzara su voz
cada resquicio en el que
la suavidad de tu cuerpo
acuñó todo mi desvelo,
así,
como el brinco asustadizo
de un orgasmo,
me resbalo entre el espacio
que no ocupamos
y me callo,
me silencio nuestras bocas
en toda latitud que no quisiste,
en los poemas que no vendrán
y en la tachadura obligatoria
de cuanto pudimos
y nos callamos.
Te dejo, pues,
para el futuro,
todos los hallazgos
en lo que me encuentres.
te dejo mi voz trenzada
a tus oídos,
el cabello recogido de mi ausencia,
mi blanca piel
que fue tu nombre y fecha,
mis hombros tus vasallos,
tu siempre resurgir de mi costilla,
y todo,
todo aquello
que si hubiésemos,
que no pudimos,
que no quisimos,
que no,
que tú,
que…

que se queda,
quizás,
para otra vida,
al fin y al cabo
en lo que no he podido darte:

mi silencio.

 

SIEMPRE UN MISMO DESTINATARIO

 

A Daniela

 

Quise comenzar a escribir sin conocerte,
sin saber tu nombre, tu piel, tus tallas,
la sangre de tus miedos
ni el largo de tu pelo.
Pero comencé a escribir para prepararme,
para decir todo lo anterior a ti
y dedicarme hoy a ser tus versos.
Me destiné a ser yo en otro rumbo
para pronunciar tu nombre en otras lenguas
y saber que no hay otra lengua que prefiera
que la tuya al decir mi nombre.
Tuve que escribirle a otros amores
para saber que en todos ellos
no estabas tú,
y me faltabas.
Me faltaban tus medidas,
tu piel, tus miedos, tus dolores,
me faltaba el largo de tu pelo
y el sabor salado de tus piernas.
Me faltabas tú,
me faltaba el “para siempre”;
me faltaba esta irremediable forma
de quererte.

 

Javier Gutiérrez Lozano (Puebla, México. 1988). Poeta, editor, traductor y periodista. Director General de Alcorce Ediciones. Es catedrático de Ciencias Sociales, además de dirigir desde hace cinco años, uno de los talleres de poesía de mayor éxito en todo el país. Recibió la Beca del Ministerio de Educación de la República de Serbia para realizar estudios especializados en política y cultura de los Balcanes en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Belgrado. Sus textos han sido traducidos a más de 15 idiomas y publicados alrededor del mundo. Ha publicado más de 80 artículos periodísticos, ensayos y poemas, en diversas revistas de distintos países. Autor de 12 reportes para la Secretaría de Relaciones Exteriores, dentro de la Embajada de México en Serbia. Ha impartido conferencias y talleres en distintos países e instituciones como la Universidad de Belgrado, la Universidad de Kragujevac, el Instituto Cervantes de la Ciudad de Belgrado y distintas universidades en México. En 2017, fue invitado de la Universidad de Emory en Atlanta, para presentar su obra traducida al inglés, junto con el poeta y catedrático Fernando Valverde. Ha sido participante del Festival Internacional de Arte de Prijepolje en Serbia 2013, el Festival de Literatura Bayelsa Book & Craft Fair en Nigeria 2013, el Festival Internacional de Poesía de Granada 2013, 2015 y 2018 en España, Festival Internacional de Poesía de Maracaibo 2014 en Venezuela, y el Festival de Poesía Puentes de Struga en Macedonia 2015, además de algunos festivales más alrededor de la República Mexicana. Invitado especial de la Universidad de Emory en Atlanta (EE.UU) como ponente dentro del ciclo de conferencias Poetry Casa Emory 2017 y de la Universidad de Virginia (EE.UU.) 2020. La Revista Ritmo 25 de Madrid, lo catalogó en 2015 como uno de los más importantes exponentes de la nueva poesía mexicana en el mundo junto con algunos otros poetas como José Emilio Pachecho y Eduardo Lizalde,. Sus obras han sido recuperadas en libros como Homenaje al Doctor (España, 2013), El álbum del fingidor (España, 2014), Koj je Koj? (Macedonia, 2015), Outrage (EE.UU., 2015), Together Through Life (España-EE.UU., 2016) Evocaciones (España, 2017), y como traductor En el ombligo de la luna (México, 2015), Billy de brain (EE.UU, 2016), además de ser traductor de la obra poética de la serbia Desanka Maksimović. Es autor de los poemarios Vuelta al origen y otros poemas (Venezuela, 2014), La magnitud de la distancia (México, 2015), No sólo lluvia (2015) publicado en España, Argentina, Colombia, México y su versión al inglés More than rain (2017) en los Estados Unidos, Luces últimas (España y México, 2018) y Atemporal (México, 2019) su obra más reciente.

Contacto en redes:

Instagram: @gutierrezlozano

Facebook: @gutierrezlozano

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *