La Cabra Montés: una traducción al poeta estadounidense Michael D. Amitin

Literatura
noviembre 15, 2020

 

 

Traducción de María Del Castillo Sucerquia:

La voz poética de Michael, sin duda, está impregnada por la bomba psicodélica de finales de los 60’s.
Sus imágenes están cargadas de música callejera, vida bohemia y observaciones andariegas. Es una poesía contestaría y surrealista que a la imaginación y al coraje, entre fuegos, reta a bailar.

 

Elegía del barquero

 

La muerte del romance, su mano fría
la caricia obligatoria

vimos la helada asentarse como una
montaña astillada por el tiempo
-los vientos del reloj yacían tristes-

todavía las flores se despliegan
las cartas ofrecen besos rápidos
despedidas en la niebla del alba

la aguja de San Valentín en el rojo corazón
los disparos de historias compartidas
en las cálidas y nostálgicas venas

oscuras tormentas de la radio que
arrojaron ramas contra los cristales
de Chopin

atrapado para siempre en la alegre
alma gemela, se aventura en
un riff de larga duración en
las cascadas del sueño

acantilados fundidos en el Valle de la Muerte
el señor Fantasía acaricia su copete
ladra un carnaval en los océanos del espacio
en la alegría que entre nosotros ondea
en nuestra cama de barco hundida
por ojos rubíes olvidados

así que hornea esa cena a la luz de las velas
tira esa última lencería

somos ahora compañeros de guerra
corazones púrpuras, dichosos.

 

Danza de la masacre: la comida exótica boliviana

 

Y en ese sueño, un español
tocando el charango
se inclina, enciende una cinta
derrama el propósito de tu vida

media cerveza evoca mis mentiras

Carolina sacude el techo
con bandejas cubiertas por banderas rojas

la exótica comida boliviana
hace sombra en las serpentinas
rebotan en su fina seda
inasequible mármol                                         muslos de la cultura neoyorquina

en un oscuro callejón urgió el pánico
creí olvidar mi Mandolina

su fósforo me encendió en llamas
cuando me harté de contar cenizas

pantalones beige de pana
piernas cruzadas, olor a madera
en las noches húmedas
de la galería Montmartre.

 

El Blues de Mambo

Tristes coros españoles en la calle nocturna

los disidentes callan
los ratones de iglesia duermen
los humanos se arrastran
los bosques se petrifican

los papeles van de un lado a otro
y el visado para pasear al perro, también

la policía saquea las manzanas de la ciudad

yacen las máscaras empapadas en charcos
abandonadas por los guantes de Dios
sus esqueletos corren en el barro

hay besos dobles fritos, bruma
y melocotones enlatados

miradas desde estanterías envejecidas
abrazos en espera de que el mágico reloj marque
las doce

los poetas crujen
los pastores de París llegan
a los arroyos huecos abandonados
que se hunden en el frío
de su grandiosa introspección

masas ponderan la gran disección
conejillos de Pascua atornillan cobertizos de torneos
no hay alguien que toque la mano de la medicina del rap

las ratas de laboratorio sonríen
mientras la madre de todas las vacunas se calienta
al son de la marcha orquestal de la muerte

pero nos quedamos juntos
mantenemos nuestro amor
nos escondemos en lo nunca escuchado
tejemos nuestros hilos, horneamos los panes
cantamos las canciones, leemos a Walt toda la noche

nos refugiamos de la tormenta con ganchos de ropa
enfermeras, doctores, extienden su mano

la naturaleza sana mientras las
ruedas se salen de la carretera
reposa como un neumático en
el cementerio de la marchita

carretera.

 

Heartbreak café

 

Ella mordió la manzana del amor
tambaleaba por las colinas de la acera
y el café

en una ronda de trenes que pasan
se refleja el fantasma de la hermana
a media noche, aquí
en el Heartbreak café

las casas se queman tan rápido
como te mueves en mí, nena

¿cuántos arranques me han dejado
los pies del motor salados?

cicatrices se acumulan como un
patinazo de seis coches en la carretera

túnel de luz de fuego
rituales callejeros, sombríos
caras distorsionadas mientras
un ángel caído que lloraba
las batía, las dividía
bajo la sentencia
no hay tiempo que perder

Heartbreak café

el amor barre el piso
pinta el dolor con gracia
la torta de hollín de antaño
barre a las costas olvidadas

las nubes de la chimenea
traen una noche de lluvia

el diablo se agita pusilánime
y la mujer del coco sacude
un flanco en una pecera
en la tierra de interconexiones
en el botín solitario

¿a quién recurro ahora?
todos se fueron a saborear los
lamentos de Buda
los bistecs del bosque Zen
en el amanecer que se cocina
años luz de distancia

un sauce llorón
se inclina ante el tren que pasa

la horca del diablo
perfora el tatuaje de ave fénix
del ángel en la médula que se agita
en el esqueleto, en la herida llama
que danza en la ventana

todo es oscuro y silencioso en el
Heartbreak Café.

 

 

 

Michael D. Amitin es un poeta y músico nacido en Los Ángeles, California. Actualmente, reside en París, Francia.

Viajó por las carreteras del oeste americano desde el este de California, a través de los humeantes burgos hasta los comensales de los depósitos de trenes del oeste, en Colorado, para llevar su música a clubes y salas de concierto. Fue nombrado International Beat Poet Laureate 2020-2021. Sus poemas han sido publicados en Quarterly, Poetry Pacific, North of Oxford, Poetry on the Lake, Love Love Magazine y otros.

Una colaboración actual con la fotógrafa parisina Julie Peiffer ha dado lugar al proyecto Riverlights y lo pueden encontrar en riverlights.art

 

 

 

María Del Castillo Sucerquia, nacida en Barranquilla, Colombia (1997), es una poeta bilingüe, escritora, tutora, médica oriental (Neijing, España) y traductora (francés, inglés, italiano, portugués, griego, árabe, español y alemán).

Con experiencia en radio y actuación (teatro y cine).

Ha participado en numerosos festivales de poesía, recitales, foros, conferencias y encuentros culturales. Sus poemas han sido traducidos en diversas antologías, revistas, periódicos y sitios web nacionales e internacionales (Filogicus, Sangkrati, Libresta, María Mulata, Bharatha Vision, Alaraby Aljadid, Azahar, Atunis Poetry, El Heraldo, Muelle Caribe, Crisol, Uttor Kota, Sol y Luna, Protikotha, entre otros). Y traducidos al canarés, árabe, urdu, bengalí, griego, francés, chino, rumano e inglés.

Colabora como traductora y columnista en las revistas Vive Afro (Colombia), Altazor (Chile), Cronopio (Colombia), El Golem (México), Cardenal (México), Poesía UC (Venezuela), Palabrerías (México), Revista Digital de Artistas (Argentina).

 

 

 

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