Selección poética del escritor mexicano Otto Théletos

Literatura
junio 16, 2020

Galatea

 

Danza ninfa en el jardín escondido
el verde de las hojas cortejando su camino
de la vaga idea de ahí sonrojarse
postrada en mis manos la escribo, incesante

Se alimenta con panes lamidos de jalea
inocencia que encuentra al amo y su bestia
vestida de ansias que afloran en muescas

Danza ninfa, al compás de mis letras
el coro, la abyecta; el fin y su pena
lenguas extrañas seducen su senda
el sol, en caricias, sus curvas nos deja

Labios de algodón cremoso, saliva de miel
la noche, en su piel, la viste serena
le afligen estrellas, al nadar en ella
a la orilla de sus pies se parte la nada

“Orfeo, te digo, soltad el hilo
seamos uno al final de este himno
oda a rufianes que prueban mi carne
el suelo la alcoba, los cielos, el arte
venid amor mío, no se haga tarde
tus lagrimas son el licor de mi sangre”

Recuerdos a la luz de una vela
estela que impregna al andar, a la espera
fiera maldita, de silueta cansada
toma mi mano, escribe si falta

Danzaba ninfa en el jardín escondido
corrió aterrada al ver su destino
no hay alma sin autor
ni eco perdido

“La tinta se seca,
te dejo amor mío”

 

Persona

 

Te masturbas con las fotos de un presente sin fin
¿Quién acabará primero, la paciencia o sus quejas?
Inalcanzable vibrato, musa de estas letras

Eres imagen a la par de una porno
En las manos el alfolí, te tiemblan los ojos
Vendiendo el rostro, una fantasía, un despojo

Dando regalías a ideas de otro
Tantas posturas, horas detrás del espejo
Mientras, día a día, diluyéndote en el intento

El lente de la gente de los que somos pocos
Y es que si nos importa es solo por lo propio
Oímos el regurgitar, y el foco está roto

Eres el capitán, o el capataz, o tal vez lo ideal
Aterrada de ser, a la mano el cincel y el cloro
Oprobio de la norma, Foucault y su obra
Aforando el coro y el canto de la estrofa

Opio de las masas, el sin sentir de la palabra
Habla trastornada penetrando en el vacío
“Eres mío” repites, eres destino y su brevedad
La máxima de alguna pared tatuada en la mirada

Diciendo que sí, que más, por favor, lo tendrás
¿Te gusta lo que ves, es decir, lo que hay?
Realidad proxeneta en tiempos de postverdad

Ay de ti, con la fe en clichés, en su pedestal
Plasticidad a merced de opiniones bastardas
Seguirás si te dejan, y sino ¿qué serás?
Escucha con cuidado, no vayas a tropezar

 

Hermano mío

 

Como ciego que a tientas busca señas en la arena
Desgarrando las yemas en el sin sentir de su alma.
Solo dolor entiendes porque solo dolor te enseñas;
Le llamas amor a una sed que te lacera y no da tregua.

De un palacio etéreo has hecho una morgue
A donde llevas estas letras a enterrarse, desorden

El aire astillado se respira;
Del hollín de ídolos,
Que a pesar de ti has tallado.

No tengo un pelo de sabio,
Aunque la vida me tome el tiempo
Una cana a la vez.

Lo sabes bien, hermano mío.
Escucha esta voz, que, agotada por la pena,
Te ofrece la mano.
Mano llena de callos;
actuado por un brazo cansado;
Descubriendo fuerzas en tu libertad.

Si al final de este sueño,
Tintado de sal marina,
Has de subir la mirada
Y encontrar la salida,
Muero por volver a verte.

Deja de entregarte a tu reflejo en medio de la tempestad.
Se te secan las venas, dando vida a jergas,
Que siempre fueron de otros

Conozco el malestar; no tengas miedo.
Las luces a lo lejos son estrellas, y tu su siervo
Rema conmigo, o solo, no me dejes;
Años de distancia, y pisadas en el suelo.
Se lo que buscas; yo te sigo; no te pierdo.
Dame la señal y echo el ancla hacia el cielo.

Montados sobre cuerdas enredadas en las manos
Suelta, hermano mío, y nademos otro rato.

 

Nulo

 

El zumbar; ámbar y crujiente; desfila
Camila, Sofya, Clarisa; Ligeria
feria fugaz a la que atendiste, perdiste
tic-toc; zig-zag; arremata, erómata

Escriba tu vista, ceniza, turista
rizando; llega el alpiste; resiste
agua, aire, la lluvia y su furia
el Ker; acompañado sueña; racilla

Escalera espiral acelera serial desconsuelo
vuelo que vacío, su vicio, volviera
fuera de sí, frenesí de mareas
eras; fuiste; serás; cediste

Sediente, pendiente al abismo, sofismo
cambio delirio por frío labio
ausencia, paciencia, noria de tus letras
Fenestra lúdica tan tuya, intenta

Ego perplejo, conciencia de velo
serlo, o no serlo, te extraño; apaño
sí tanto canto, faltó en verlo
se tan amable de hacerlo de nuevo

Lo prometo

 

Humo

 

Por Cristobal O.

Se inflige en suspenso, espirales y desvelos
perfora; medio de ideas y rabietas
crónica asmática, de autores y sus telos
voluntad al acto; son disparos y violetas

El metrónomo sombrío de la dialéctica
mecánica a merced del fiel artesano
plano y sus confines de ecléctica
en él, los trazos dan al blanco

A la marcha de puntos interceptos
inmiscuyendo la voz y el deseo
de sus fauces transpiran los hechos
exigiéndose el derecho de Odiseo

Franca lengua; juguete el volar a sus hiedras
chispazo que lleva la mecha; disipa
clímax de las tardes, desechos de sendas
suspiro afligido; son los ecos de la niebla

Háblame.

 

 

Otto Théletos: Nació en 1998, vive y trabaja en Guadalajara. Inicia su carrera artística al borde de un ataque de ansiedad, causada por la indiscreción de querer decir lo que no hacía falta. Ilegitimo pariente del gordo Rivera, Otto se intenta desenvolver en las artes plásticas, fallando rotundamente. De ahí logra, en palabras del propio autor, “evacuar un falsete de rimas” y queda satisfecho. Por como dos días. Desde entonces, y a causa de su necedad, decide embarcarse en la ardua tarea de fallar en escribir poemas, una y otra y otras tantas veces más. Recientemente, e inspirado por algún ácido mal logrado, ha tomado la iniciativa de pegar sus escritos sobre toda Guadalajara.

 

 

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